Actualmente en nuestro país, se evidencia una creciente violación a la propiedad intelectual, y específicamente a los derechos de autor, estas se involucran en diversos artículos que rodean la vida de las personas; la música, el cine, la prendas de vestir, libros y hasta alimentos son diariamente copiados por personas inescrupulosas, que buscando un bien económico infringen la ley, se apropian se trabajos creativos que se vienen desarrollando hace días, meses e incluso años, hemos sido testigos estos últimos días, en Santiago en una feria de rebajas, un matrimonio vendía vinos de fina selección a un ofertón de $1.000, a lo que personas del sector denunciarón en las noticias de Chilevisión, el intrépido reportero compró una botella de vino, y la llevó a análisis a un enólogo, él que comparó un vino de la misma marca, pero comprado en un supermercado, la diferencia era elocuente, y quedó claro, que todas las imitaciones o todo aquello que tiene quizás un precio atrayente no necesariamente cumple con las normas de calidad que él usuario busca, el vino fue calificado por el enólogo como vinagre, y no lo considero ni si quiera apto para el aliño de ensaladas.
La tendencia de las personas por violar el derecho a la propiedad intelectual es algo que se viene dando hace años, pero que es la propiedad intelectual;
“La propiedad intelectual tiene que ver con las creaciones de la mente: las invenciones, las obras literarias y artísticas, los símbolos, los nombres, las imágenes y los dibujos y modelos utilizados en el comercio”.
Definición extraída de la organización mundial de la propiedad intelectual.
Todas las cosas tienen un inventor alguien que lo ideo, el punto radica en que tal como alguien origino algo creativo e innovador, con el mismo entusiasmo que lo creó, patente su idea, para que ésta tenga dueño y no sea victima de plagio.
Plagio.
“Infracción del derecho de autor sobre una obra de cualquier tipo, que se produce mediante la copia de la misma, sin autorización de la persona que la creó o que es su dueña o posee los derechos de dicha obra, y su presentación como obra original.”
wikipedia
En nuestro camino a la docencia, como alumnos, nos hemos visto envueltos en diversos trabajos de investigación los cuales tienen por objetivo el lograr un conocimiento recabado sobre una temática, en más de alguna oportunidad nos hacemos participe de el plagio, copiar y pegar es algo que resulta fácil, en la confección de informes o trabajos de investigación, o más allá de eso, el copiar en una prueba por ejemplo. Copiar no es bueno, es robar, robar es delinquir, delinquir es penado por la ley, y todo lo que es penado por la ley, no es ético, como futuros docentes debemos tener total claridad sobre el ejemplo que debemos ser en nuestra sociedad.
Intentar innovar, hacer algo fuera de lo común, resulta complejo, imitar o trabajar bajo un modelo conocido quizás demanda menos tiempo de lo que implica una creación original, este hecho, sin duda, es el principal motor de violar el derecho a la propiedad intelectual, el no pensar que quien ideo algo, desarrollo un trabajo minucioso y arduo, merece recibir los meritos de su iniciativa.
No culpemos a quienes piratean o imitan, sino a quienes apoyan este tipo de hechos, contribuyendo a que este flagelo aumente, en vez de disminuir, el hecho de no contribuir a buscar estimular el espíritu creativo en nuestra sociedad, es lo que debemos cuestionar. Piratear no es solo es rasguñar el rostro de las grandes multinacionales, pero es lanzar una bomba que destruye al autor y mutila a nuestra sociedad que no avanzará, sino que seguirá retrocediendo y estancándose en la mediocridad.